viernes, 17 de febrero de 2017

Dos ciudades, dos amores



Quizá algunos de los que me conocen saben que viví muchos años en el extranjero en dos ciudades muy diferentes. Una de ellas fue Tokio, en Japón y la otra fue en Londres, Inglaterra. 
Las dos ciudades no podían ser más diferentes una de otra. Una representa el Oriente y otra, el Occidente. Fue el escritor inglés, nacido en la India, Rudyard Kipling el que dijo  : "El Este es el este y el Oeste es el oeste y nunca se encontrarán".
En Tokio apenas viví un poco más de un año pero la experiencia fue tan intensa que me marcó de por vida. 
En Londres viví diez años y tuve ahí a dos de mis tres hijos.  
Les comparto entonces estos dos poemas que he escrito para estas dos ciudades y por lo que han significado para mi. 

 Mil años

Aún me cuesta trabajo
dejar el departamento vacío de Minami Magome,
en Ota- ku, Tokio.
La acción se prolonga interminable en el vacío.
En el espacio de mi corazón
hay una estancia sin muebles
que solloza.
Un arreglo floral de bienvenida.
La ilusión de mil años que se quedaron tirados
en un piso polvoriento.
Notas delicadas tocadas en un piano que nunca existió,
acompañadas de un violín que entonaba como un ángel:
melodía de libélulas alborotadas.
Mil años de crisantemos bordados en oro.
Qué difícil dejar el Hotel Imperial.
Último reducto de una historia  de amor.
Tokio y su recuerdo, duelen,
y la vida entre kanjis arde nostálgica
sobre una llamarada de juventud en toda su gloria.
Tanta impotencia por no saber leer.
Lánguida lucha por la lengua.
El bosón de Higgs es una realidad.
Ha sido descubierto y confirmado
y asegura que el tiempo simultáneo existe:
o sea, que puedo ser hoy la que fui y seguir siendo la que seré.
Paradoja del tiempo cruzado:
mis piernas jóvenes caminan por el subterráneo
y aún sin conocerte te recuerdo.
Te amo y no te amo.
Te deseo y te aborrezco
porque dejaste una huella que aún no se marca.  
Fui de carne y hueso en Akitsu Shima.
Le recé a Kannon sama en un santuario en Kamakura
y diez mil samurái cruzaron mi llanura estéril
llevando suntuosos regalos
y castigos innombrables.

Hoy, adentro de mi corazón,
los cerezos florecen inmutables
en un instante que es presente continuo
y en mi memoria se construye un acuario de olores
que hace de mis ojos: peces
que nadan en las aguas del tiempo:
yo dejando una habitación vacía que no conozco
porque la viví en la memoria
de un país en el que moraré
mil años.

 Londres al cubo
Because I barely scratched the surface.


Porque tus cabellos revueltos por el viento del Norte
se enredan con ancestrales fantasmas
tallados en la piedra solemne y repujados en los bronces.
Porque tus calles fanfarronean con las mortecinas luces
de tus  pubs en los inviernos lóbregos
donde se come y se bebe desde siglos atrás.
Porque tus intestinos están repletos de gente
que conmuta como hormigas en trenes atiborrados,
que arrastran  ausencia
            y nostalgia de sol.
Porque en tus callejones se escucha un vestigio de botas
pisoteando  sobre la ternura, la duda y la traición.
Cómo llamarte entonces ciudad del medievo,
decimonónica,
ciudad de rascacielos de vidrio y acero
si en tus iglesias yacen enterrados
los poetas desalmados
que escribieron las mejores líneas de la historia
dejándonos boquiabiertos 
y sin nada qué escribir
y en tus barrios vivieron los descubridores,
los luchadores, los músicos.
Cómo decirte al oído
palabras de paloma acurrucada
si por tu mitad pasa dividiéndote en dos,
el caudal portentoso de un río
que feroz arrastra consigo el viento y las olas
como un vientre herido,  abierto a cuchillo.
Porque en el inframundo de tus sótanos
Winston Churchill peleó una guerra 24X7 X365X5
contra el mal,
contra la plaga de sargazos.
Dime cómo y por qué acariciar tu umbrosidad real
si en tres palacios hay reliquias
y en las reliquias hay palacios,
taj-mahals de culpas e injusticias.
Cómo tocar tu grandeza
si en los parques  hay gotas de sangre
de niños obreros
y en las columnas de mármol
rastros de asesinos brillantes
que desaparecieron sin dejar huella.
Tierra de hechiceros, pordioseros y reyes.
Eso eres.
Porque eres una isla dentro de otra isla.


Y el faro que guía hacia tu corazón:
 es el obelisco de  Cleopatra.
Grito dentro de un grito ahogado en el puente de ti.
De Londres, por no repetir tu nombre en vano.
Diez años no me alcanzaron para abarcarte.
Pero sí para amar cada una de tus piedras malditas
siempre húmedas, siempre penando.
Porque yo te encuentro en los días y en las noches de mis sueños
donde no termino de recorrerte,
de peinarte, de traducirte. 

lunes, 6 de febrero de 2017

Poesía de Nora Buich desde Argentina

Afirmación de Sí, es el  afortunado título del primer libro de poemas de Nora Buich. 
A Nora y a mí nos une un poema mío: "Lección de historia", que se publicó alguna vez en el diario El Clarín  y la incitó a entrar a los terrenos de la poesía. Me envió su libro y lo leí con un gran placer. Ha nacido con pies firmes una gran poeta . 
Les comparto el prólogo que escribí para el libro y algunos de los poemas. 

Afirmación de sí



Leer el libro de Nora Buich (Argentina, 1967), Afirmación de sí, es “develar el secreto sabor de lo indecible”. Sus palabras pausadas, a veces agresivas, a veces tiernas, se me hicieron, literalmente, agua en la boca, degustando un manjar.
La autora me conoció a mí hace muchos años al leer un poema mío publicado en la sección cultural del Diario El Clarín, hecho que, de algún modo marcó un hito en su vida y  del que apenas me enteré recientemente. Gracias a la magia de las redes sociales, pude conocer a Nora y a su espléndida poesía.
Es pues,  un gusto enorme para mí, a pesar de la distancia física que nos separa,  de una punta a otra de la América latina, sancionar este libro intenso, sensual, vital, pero sobre todo, poético. Decir esto parecería a primera vista algo obvio. Pero no lo es si planteamos que la poesía de la autora ha nacido cuando debía y no antes ni después y contando con todo lo que en poesía, es esencial: ritmo, imagen, espíritu y fuego. Con la cualidad poética como capacidad universal para sorprenderse, dolerse y gritar este mundo en el que vivimos, para sortear las relaciones humanas, en especial las que se dan entre hombres y mujeres y cómo éstas nos afectan en el alma, en la vida diaria, en el amor.
Es este el primer libro de Nora que se vuelve público. Pero no así sus palabras, que empezaron a surgir de su interior  desde que ella era pequeña. Ella, que a veces sentía que escribir era un “vicio vergonzante”, porque como a muchas mujeres, a veces nos cuesta trabajo salir del capullo, romper el silencio y decir esta boca es mía.  Porque en sus poesías, como podemos ver página tras página, se va adivinando diáfano e intenso, el feminismo, como ese mundo propio de las mujeres, que comparten una conciencia de su lugar en el mundo, un mundo construido por los hombres y para los hombres.
La poesía de Afirmación de sí es una poesía militante, segura de sí misma, que ha ido creciendo con la vida, con la solidaridad con otras mujeres, con el compromiso social. Y por supuesto, también con el dolor, con el sacrificio que la vida nos cobra a las mujeres.  
Pero no por eso Nora le huye a la vida, al contrario, la enfrenta a pesar de la aprensión y el sobresalto, como en aquél poema “Miedo” donde nos cuenta que tuvo miedo, miedo de ser feliz y acostumbrarse.
Como lectora, se alimentó siempre de los grandes: de Cortázar, de García Márquez, de Gioconda Belli y de Alejandra Pizarnik. Pero hay en ella también, ecos de la poesía de importantes escritoras como Sylvia Plath, Anne Sexton o Dianne de Prima, que con su poesía rompieron cánones y se apropiaron de su vida.
No escatima la poeta, escribir sobre noches apasionadas en las que ha hecho el amor a quemarropa,  y sobre todo luego, su clítoris, seguramente satisfecho, ha descansado entre las sábanas.
Es pues, la poesía de Nora Buich una poesía dura, sin concesiones y original como toda buena poesía, que nace ya con una voz única que refleja a una mujer entera, que ha vivido, que ha gozado y que, sobre todo, no se arrepiente de nada, como ella misma lo confiesa en su poema: Curriculum vitae
Le deseo por lo tanto a la autora, un camino lleno de satisfacciones literarias, las que estoy segura, vendrán como racimos después del éxito que le auguro a “Afirmación de sí.”
Espero que los lectores disfruten la lectura de este libro tanto como lo hice yo.

Ciudad de México, septiembre 4 de 2016
Punto rojo

Él sostiene entre sus manos todo un ábaco de palabras.
Medidas, prolijas, calibradas.
Y ante sí, una mata de ojos y bocas las suspiran.
Despliega su infinito mantra como un lienzo en donde pintar sus desventuras.
Ellas beben los colores sin comprender todavía, pero aman.

Más en el vértice del salón, un punto rojo lo incomoda.
Una mujer ignota le manifiesta con su cuerpo un impostergable fastidio.
Las cuestiones castellanas de la culpa,
la pesada herencia del castigo, no le importan.
Prefiere
a sabiendas del escándalo
la desmesura.
Develar el secreto sabor de lo indecible.
Liberar el goce y compartirlo.
Habrá otras vidas para vivir y muchos quevedos de la risa.
Habrá decamerones y primaveras y bufones.
viudas de Bath y arciprestes de Hita.
Allá los que eligieron la hipocresía y la tortura…

Corre la silla esa mujer con dedos de pluma.
Ve el profesor que el fuego se aleja y se relaja:
puede seguir hipnotizando gacelitas.
Con su erudición vuelve a enfriar las aguas.
Mientras las niñas aprietan las piernas
toman apuntes, suspiran y se deleitan.
Por fin la clase toma su antiguo ritmo de solemne misa.
Ya se fue, humedeciendo las tizas, enloqueciendo los relojes y las brújulas.
dejando la humedad de su lengua como rastro.
Ya se fue, dejando el hambre de sus ojos como ofrenda
la endemoniada bruja.

La gota de sangre
En una gota de sangre está toda la sangre del mundo.
Voy a pintar solo esa espesa y roja gota de sangre
Nombrando a los que se han muerto
para que sigamos vivos.
En una gota de sudor está todo el sudor del mundo.
Voy a pintar una sola salada y dolorosa gota de sudor.
Pensando en los que construyen el mundo.
Para que podamos gozarlo de tanto en tanto.
En una lágrima está todo el dolor del mundo.
En un grito está toda la furia del mundo.
Voy a pintar el fuego de ese grito.
La furia de su odio en mil tonos de rojo.
Rojo, muy rojo, como la sangre.
Pero no voy a pintarlo en una tela,
Voy a pintarlo en las calles del mundo.
Ojos

Mis ojos
no pueden olvidar
tus ojos de anoche.

Ojos negros que me atravesaron
que me aplastaron contra tu cuerpo.

Anoche
no eran esos ojos de niño
Cupido juguetón y lascivo
rozando casi sin querer
sus pies regordetes en mi clítoris
como al pasar
como al venir.

Anoche tus ojos
negros ojos de la noche de un hombre
eran agujas
fogatas
machetes
puñales
lenguas
carne en tensión
corazón explotando dentro mío.

Anoche esos ojos
eran mis ojos para verte por dentro

Y yo era tu cuerpo
para soñar el mundo.

La oposición complementaria

Él me confesó una tarde
que amaba mis curvas empinadas
desde donde se arrojaba hasta mi boca.
Le dije entonces
que amaba sus líneas rectas
y sus ángulos de noventa grados
en donde podía atornillarme
hasta perder el sentido y recobrar la memoria.
 A quemarropa

He hecho el amor flagrantemente
casi diría, a quemarropa.

Afuera el mundo sigue su rutina.

Entre las sábanas
mi clítoris reposa.



viernes, 13 de enero de 2017

Empezar el año viviendo poesía, leyendo poesía, escribiendo poesía




Buen año 2017 a todos. ¿Qué haríamos en este mundo si no existiera la poesía? Esta es la pregunta que me formulé desde que era una jovencita y que me parece fundamental. La frase proverbial de Ser o no ser puede modificarse, entonces, a la de: Ser con poesía o ser sin poesía. La diferencia en la práctica, en una vida, puede hacer y hace una diferencia enorme. En mi caso, no podría ser sin poesía, sin su alimento, sin su soporte, sin las mil puertas de significados, de sentimientos y asociaciones que me abre un poema, que cierto conciliábulo de palabras puede transmitirme.
Ethel Krauze dice en su libro: "Cómo acercarse a la Poesía" (Conaculta y otros, México,1992) que:
"La literatura no es ficción, sino conocimiento profundo del ser humano. No inventa, descubre; no copia,crea;es una lente de aumento, muy ancha y microscópica a la vez, donde nos miramos a nosotros mismos."(pág.49)
Y yo digo que la poesía es primigenia, es el comienzo de todo, es el afán de contar, es el arder en deseos de comunicar, de transmitirle al otro,(que somos nosotros mismos) lo que vivimos, lo que queremos que perdure cuando hayamos muerto y no tengamos ojos, y nuestra piel ya no exista, pero existirá el recuento de cuando miraba el firmamento lleno de luceros, la descripción de cuando nuestra piel se estremecía con el tacto de otra piel y cuando mirábamos los ojos de nuestro pequeño hijo.
La poesía es la mejor fórmula contra la crisis económica, contra el nihilismo, contra el desgano. Los invito, a través de este blog, a leer poesía, a escribir poesía, a vivir en la magia que nos ofrecen las palabras, a rebelarse a través del ritmo, de la armonía, de la cadencia poética.

Y les comparto un par de poemas, pertenecientes al proyecto: "Luna de sangre":

Virginia

Woolf! Woolf! Woolf!
¿Dónde está la loba de las letras?
¿Dónde la loca de la casa?
¿Por dónde trasiega la víctima
             del abuso familiar?
El libre flujo de la conciencia
es el río donde nos hundimos
con las piedras en el bolsillo,
las cartas de adiós censuradas
la constelación de palabras que florecen.
Por las calles de Bloomsbury
Virginia visita los parques enrejados
investiga los párpados luminiscentes
           de las mariposas
descubre la aterciopelada suavidad del liquen
pero no logra entender los fractales
que se multiplican sin detenerse
dentro de su vida-helecho.
Una espora, una tarde
demencialmente luminosa
y el impulso de la muerte
líquida.

Kyra Galván copyright

Agatha Christie

Agatha crea su propio misterio.
La especulación no ha llenado aún
los huecos
de aquella desaparición inconclusa
que ni Hercule Poirot
fue capaz de resolver.
¿Qué yace escondido
entre la sístole y diástole
de un corazón femenino?
¿La rabia, el dolor, la humillación,
pero, sobre todo, la tristeza,
son razones de peso
para levantar un teatro espectacular
en el que se incluyan el secuestro,
la tortura y el veneno apreciado?
¿Encontraste la juventud de una rosa,
la respuesta a las mil preguntas acuciantes,
la medida exacta de la poción
o el amanecer definitivo en que tu piel renació?
¿O simplemente,
 con mano temblorosa de paloma
apagaste los luceros del amor,
soplaste los rumores del pecho dolorido,
lejos,lejos.
Te ataste un pañuelo 
sobre los ojos
alucinados
y supiste,
supiste bien y para siempre,
que te bastaba con escribir?


 Kyra Galván copyright